La teoria de la resiliencia en el cuidado de los cuidadores

Cuidar a un miemcaregiver-jpeg_minibro de la familia que sufre de una enfermedad mental puede ser difícil, complejo y complicado.  Los vínculos involucrados en estas situaciones, suelen ser desafiantes, generadores de altos niveles stress. Pudiendo llegar a afectar la salud del propio cuidador, su calidad de vida y, a menudo, suele perturbar la estructura familiar (Zauszniewski, Bekhet y Suresky, 2009).

Es interesante considerar qué componentes pueden ayudar a los “cuidadores que cuidan ” a protegerse durante estos tiempos y ayudarles a manejar eficazmente los lazos familiares aprendiendo a protegerse individualmente.

A menudo llegan a la consulta pacientes,, generalemente mujeres,  a quienes quienes tienen a cargo como hijo, padre, madre, hermano , algún familiar con cierto grado de discapacidad mental, a lo largo de las diferentes etapas su ciclo vital. Una mezcla de emociones ambivalentes, bronca, amor, culpa, miedo, sentimientos negativos se imponen en una variada gama de matices.

Una de las personas resilientes de mi investigación, comenta

“Me doy cuenta que me pase la vida cuidando familiares enfermos, y creo que puedo decir con mayor convicción, “Ahora me toca a mí”. Voy a cumplir 70 años y creo que se ha ‘templado mi carácter y poseo una mayor flexibilidad y fortaleza para encarar esta nueva etapa de mi vida.

Entonces, ¿qué aspectos potencialmente llevaron a estas mujeres a prosperar en situaciones difíciles y cuáles aspectos la habrían hecho abandonar la batalla?

En nuestro país la Dra Martina Casullo, fue pionera en investigar acerca de la resiliencia :  ¿Qué factores, circunstancias y procesos intervienen para que la persona, a pesar de haber sufrido pérdidas, enfrentado conflictos, padecido enfermedades graves, considere que la vida merece ser vivida?

La autora utiliza la noción de Capital Psíquico para hacer referencia a ese conjunto de factores y procesos que permiten aprender a protegerse y sobrevivir, a generar fortalezas personales. Se intenta suplementar y no reemplazar lo que se conoce científicamente sobre el sufrimiento psicológico, con el objetivo de poder lograr una comprensión más equilibrada de la experiencia humana, con sus altibajos, sus momentos de éxtasis y goce y aquéllos de dolor y desesperanza (Casullo M, 2006).

Hay muchas definiciones diferentes de resiliencia.

Todos tenemos alguna idea de lo que se entiende por Resiliencia: “el poder de volver a una posición previa”, ‘la capacidad de respuesta” y “salir fortalecidos a través de situaciones adversas”.Fue Bowlby 1992 el primero en usar el término en sentido figurado, que corresponde a la física, con el significado de “resorte moral”, para denominar la cualidad de una persona que no se deja abatir.

Algunos autores la definen como un proceso que consiste en una adaptación positiva frente a dificultades significativas o adversidades (Zausniewski, Bekhet & Suresky, 2010) o la capacidad que tenemos de hacer frente de la adversidad y vencer circunstancias que representan una amenaza para nuestras vidas (Marsh Et al., 1996).

Mientras que otra definición es que la resiliencia es un conjunto dinámico de habilidades utilizadas cuando se enfrenta a una situación difícil, que abarca una serie de pensamientos (por ejemplo, la perspectiva positiva), sentimientos (por ejemplo, sentido del humor) y comportamientos (por ejemplo, la capacidad de utilizar el apoyo en lo social) (Simpson y Jones, 2012).

Cualquiera que sea la definición, hay un tema común entre todos:

“Resiliencia no se trata sólo de superar las cargas cotidianas y las molestias ocasionadas; También se trata de evolucionar, convirtiéndose en una persona más saludable, más flexible y poder desarrollar una actitud más compasiva con ese familiar al que nos toca cuidar  y más aun con uno mismo.

”Se ha observado que las familias tienen su propio conjunto de poderes restauradores (Marsh et al, 1996). Que, para superar las crisis, las familias se levanten y a su vez, se vuelvan más cohesivas y fortalezcan los lazos interpersonales (Marsh et al., 1996; Rungreangkulkij & Gilliss, 2000).

La resiliencia es entonces, la capacidad del ser humano individual, de un grupo, de una sociedad, de una comunidad, de hacer frente a las adversidades de la vida, aprender de ellas, superarlas, ser modificados por las mismas, y  salir fortalecidos.

Ser resiliente no significa recuperarse en sentido estricto de la palabra (to rebound), sino crecer hacia algo nuevo. (Vanistael y Lecomte, 2002)

La Teoría de la Resiliencia

La teoría de la Resiliencia establece que la resiliencia está determinada por factores de riesgo y de protección (Greff, Vansteenwegen & Ide, 2006; Zauszniewski, Bekhet & Suresky, 2009).

Los factores de riesgo

Estos son los factores que representan una amenaza para la resiliencia de los cuidadores y la propia salud mental, debilitándola.  Entre estos se incluyen elementos como, el estigma social, el aislamiento y las restricciones ocupacionales y económicas (Zauszniewski, Bekhet y Suresky, 2009), la burocracia institucional, los impedimentos que demoran los servicios sociales, asistenciales que requiere el paciente, y que recaen en última instancia en el cuidador.

También existe el factor de riesgo cognitivo en relación con los pensamientos negativos  y las premisas subyacentes con menor acceso a la conciencia.

Un ejemplo de un factor de riesgo podría ser si un cuidador que se encuentra abatido, tiende a evaluar su situación como una amenaza para su propia vida y salud, por lo agobiante y estresante que suelen ser determinadas situaciones con el familiar que esta su cargo. (Zausniewski, Bekhet y Suresky, 2010).

La vida me ha dado mucho, pero también me lo ha ido quitado, y de esas dos experiencias siempre intente aprender.  Hay dias en que me siento tan agotada que tengo miedo de enfermarme, y no logro salir de esos pensamientos.

Los factores de protección

Estos son factores que facilitan y fomentan la resiliencia. Tienden a centrarse predominantemente en las cogniciones positivas, mejoran la respuesta de un cuidador al estrés y la tensión, produciendo un resultado positivo (Zausniewski, Bekhet & Suresky, 2010). Se dice que son 7 determinantes principales para conquistar la adversidad a fin de volverse más resilientes, más fuertes, más flexibles y más sanos (Zausniewski, Bekhet y Suresky, 2010, Marsh et al., 1996):

Aceptación: Se refiere a tolerar lo que se percibe como comportamiento indeseable de un familiar con enfermedad mental, y la capacidad de entender el papel más profundo de ese comportamiento, su importancia y valor. Aceptación de que no es posible cambiar el comportamiento de otro, pero que se cambiar la forma en que la situación es percibida y el significado atribuido a la misma.

Fortaleza: Se refiere a fortalezas internas como flexibilidad cognitiva y conductual, resistencia, control y compromiso. La Resiliencia florece de la capacidad de aceptar el reto, y el uso de técnicas activas de resolución de problemas cuando se ocupa de un ser querido con una enfermedad mental.

Control:  aprender a modificar la creencia del sentido de control completo sobre la situación, por la creencia de que es posible ir realizando cambios mínimos, para evitar sentirse desbordados.  Es una forma de afrontamiento que facilita la adaptación flexible y un sentido de la competencia.

Esperanza / Optimismo: Se ha dicho que esto es un componente integral del afrontamiento. Se produce a través de memorias positivas y relaciones interpersonales, que facilitan nuevos conocimientos y un sentido de propósito.

Autoeficacia: La creencia de un cuidador de que ambos son competentes y confían en lidiar con eventos estresantes es importante. Se ha dicho que los niveles más altos de autoeficacia están relacionados con una gestión más eficaz de los problemas.

Sentido de coherencia: Es cuando un individuo cree que el mundo es manejable y significativo. Se refiere a una perspectiva global y orientación hacia la vida. Es la forma en que todos los miembros de la familia se unen y combinan sus fortalezas y valores compartidos para manejar la tensión y la tensión en una situación desafiante dada.

Recursos: Ser cuando se trata de utilizar cogniciones positivas para hacer frente eficazmente a través de pensamientos positivos, sentimientos y comportamientos. También se refiere a estar dispuesto a buscar ayuda de otros cuando sea necesario.

Es evidente que la resiliencia de la familia y de los cuidadores no proviene de la evitación del riesgo, sino más bien de la utilización de factores protectores para manejar las adversidades y salir de la situación fortalecido (Benzies & Mychasink, 2009).

Los ” resilientes”  son un individuos con una balanceada  combinación debilidades y fortalezas, y es alli donde reside la diferencia , en la capacidad de integrar cognitiva y emocionalmente las experiencias adversas, y como resultado de esa integración aprendieron a decidir si  predominan las opiniones positivas, la independencia, las relaciones interpersonales positivas, la iniciativa y el sentido del humor, o todo lo contrario.

La resiliencia puede ser vista como una oportunidad para cambiar las perspectivas y crear estrategias positivas y constructivas, fortaleciendo así los lazos familiares y llegando a ser personas con más flexibilidad, auto-determinación y compasión.

Algunas consideraciones finales para reflexionar

1 -No se nace resiliente.  Se pueden tener más o mejores condiciones genéticas y ambientales que la favorecen. La genética influye mas no determina el comportamiento, dejando bastante lugar para la motivación personal y el impacto del ambiente.

2- La resiliencia se puede cultivar. Las personas pueden aumentar o disminuir su capacidad de resiliencia.

3- La resiliencia se construye en un contexto. No es un proceso individual aislado, es un proceso dinámico y relacional.

4-Existen contextos facilitadores de resiliencia, hay familias resilientes, comunidades resilientes, así como organizaciones e instituciones resilientes.

5- Las emociones positivas son el camino hacia la resiliencia y el florecimiento humano (Barbara Friedrikson)

Lic.Eleonora Giusti

 

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